Febrero 9, 2010

‘Cortina de humo’ en Juárez

PAULINO CÁRDENAS

Todos saben, principalmente los juarenses, que el pretendido cambio temporal de poderes de Chihuahua-capital a Ciudad Juárez, si es que lo aprueban dos terceras partes de los legisladores locales, no modificará por sí solo el clima de violencia y el estado de guerra en el que se halla esa localidad, la cual mantiene en el terror a sus habitantes porque en esa ciudad fronteriza priva la ingobernabilidad.

Ese anuncio del pasado sábado hecho por mandatario chihuahuense de mudar los tres poderes del estado que gobierna, fue en respuesta a que un día antes, el líder estatal del PAN, Cruz Pérez Cuéllar, anunciara que el presidente Felipe Calderón visitaría Ciudad Juárez esta semana, para atender la crisis de inseguridad.

En medio de todo eso, hay provocaciones abiertas entre PRI, PAN y PRD. El gobernador José Reyes Baeza señaló que la nueva estrategia esbozada por Calderón y el secretario de Gobernación, Fernando Gómez Mont, “inicia con el pie izquierdo”, pues no incluye a las autoridades locales en su diseño y difusión.

Aseguró que a la reunión a la que asiste el titular de Gobernación en Juárez, “no me invitaron”, no obstante que ayer con el  primero que  se reunió fue con él y con el aldalde de Juárez, José Reyes Ferriz. Tras anunciar la visita presidencial a aquella peligrosa ciudad, Pérez Cuéllar defendió a Calderón de las críticas de sectores sociales, empresariales y políticos que consideran fallida la guerra contra el crimen organizado.

Es obvio que el caso Juárez se ha politizado. Víctor Quintana Silveyra, diputado local del PRD, dijo que el Presidente debió llegar a Chihuahua “hace más de 4 mil 500 muertes”, y exigió que la próxima estrategia de seguridad se concierte con todos los sectores y abarque la entidad entera. A eso presuntamente iría Calderón.

Resulta evidente que la situación caótica que parevalece allá obedece a múltiples factores, pero el principal ha sido el de la impunidad con la que se han manejado los carteles de la droga en aquella ciudad colindante con El Paso, Texas, ciudad ésta en la que vive el presidente municipal juarense, José Reyez Ferriz, lo que da una ida de cómo anda el peligro allá. El miedo no anda en burro.

Ciudad Juárez se ha convertido, no de ahora, en bastión de los carteles que se disputan esa importante plaza de trasiego de armas y droga con Estados Unidos. Tan ha sido el crecimiento en importancia para los capos de la droga, que el propio Departamento de Estado norteamericano que encabeza Hillary Clinton, ha ordenado que en El Paso, entre otras ciudades, se refuerce el movimiento de gente que va y viene por las franjas fronterizas colindantes con México.

Los problemas de violencia, sangre y violación de los derechos humanos contra la población civil por la guerra que sostiene el gobierno federal contra el crimen organizado en Ciudad Juárez, lucha que mantiene en el terror a los juarenses, no terminarán, ni con mucho, con una simple mudanza de poderes de Chihuahua-capital a esa peligrosa ciudad fronteriza.

Al anunciar que propondría el traslado de poderes, Reyes Baeza dijo además que se requieren alrededor de 3 mil millones de pesos de presupuesto adicional para reforzar la lucha contra el narcotráfico. Pero el mandatario chihuahuense, mañosamente, ‘exigió’ la presencia del presidente Felipe Calderón en Ciudad Juárez, a sabiendas de que el madatario panista estaría programando viajar en los próximos días a ese conflictivo destino.

Por lo pronto, quien sí asistió de avanzada para sostener y encabezar en aquella ciudad fronteriza una reunión con distintos sectores de la sociedad juarense, fue el secretario de Gobernación, Fernando Gómez Mont. A ver si algo positivo resulta de ella.

De otro lado, todos saben que una simple mudanza de poderes  no es la solución a tan complejo problema. Es, más que otra cosa, una ‘cortina de humo’ con la que se quiere tapar un gravísimo problema del que más tarde o más temprano tendrá que haber responsables.

pcardenascruz@yahoo.com.mx

Febrero 8, 2010

¿Simulación o concordia política?

PAULINO CÁRDENAS

Con motivo de la emergencia que provocaron las fuertes precipitaciones pluviales que ocasionaron inundaciones, deslizamientos  de tierra y rotura de diques que desbordaron aguas negras en el la zona metropolitana del Valle de México y los estados de Michoacán, México y otras entidades que dejaron en el desamparo a miles de familias e  incluso provocaron más de treinta muertes, los enconos políticos parecieron quedar atrás.

Tanto el presidente Felipe Calderón del PAN, como el gobernador mexiquense Enrique Peña Nieto, del PRI, el michoacano Leonel Godoy y el jefe de Gobierno de la capital del país, Marcelo Ebrard, ambos del PRD, parecieron haber hecho a un lado por un momento sus diferencias políticas y juntando voluntades y esfuerzos se dieron a la tarea de ordenar el auxilio a los daminificados y deudos que dejó el mal tiempo.

Incluso Ebrard agradeció la respuesta inmediata del Ejército y la Marina que acudieron en auxilio de los damnificados en el Valle de México y en los estados afectados por la dramática contingencia.

Frente a esa tragedia quedó visto que sí es posible que cuando se hacen a un lado los enconos, las necedades políticas y las rabietas de quienes quieren imponer a los otros sus intereses partidistas y se suman esfuerzos y voluntades entre la clase política y la élite gubernamental, para resolver los problemas que se abaten contra la sociedad, las cosas cambian; son diferentes.

Después de ver esa suma de voluntades, la pregunta que millones de mexicanos se hacen es, ¿qué no debería ser siempre así?. Así como sucedió con los dramáticos sucesos de Michoacán, el Valle de México y otras entidades, ya se vio que sí es posible ver juntos trabajar a la clase política y a la élite gobernante en un solo frente, haciendo a un lado los colores partidistas para resolver los graves problemas que sufre México, que no son solamente inundaciones.

Al menos ya el presidente Calderón dijo en Querétaro, al celebrarse el 93 aniversario de la Constitución, que “debemos lograr acuerdos medulares que cambien no sólo las reglas del juego, sino que nos permitan transitar eficazmente del conflicto político y la amenaza de parálisis a la cooperación y el consenso”.

El titular del Ejecutivo advirtió del riesgo de ausencia de voluntad política para discutir, argumentando que así no será posible impulsar el rumbo de México y llamó a pensar “por encima de las diferencias y aquello que corresponde a la válida estrategia electoral de cada quien”. Y eso es lo que reclama la sociedad entera del país; reclama que las rivalidades partidistas  y  los empecinamientos  de la parte gobernante, desaparezcan.

¿Lo dicho por Calderón en Querétaro será el principio de un mal arreglo entre partidos y clase gobernante, en lugar de continuar con un buen pleito? Al margen de lamentables tragedias como el de las recientes inundaciones, ¿será posible que pronto PAN, PRI y PRD vayan igual de la mano para arreglar en el Congreso los graves problemas que afectan al país y a millones de mexicanos?

Para muchos observadores esa concordia entre mandatarios de diferentes colores partidistas que se vio con motivo de las inundaciones en el Valle de México y varios estados, fue más para efectos mediáticos que otra cosa; para aparentar lo que no es, ya que desde el fin de semana han empezado a aflorar negligencias de unos y otros habidas en la falta de infraestructura hidráulica y de desagües, que no tardan en traducirse en reclamos y acusaciones mutuas.

Se da por hecho que las rivalidades políticas seguirán. Ni las alianzas partidistas PAN-PRD en las que tampoco creen los ciudadanos que irán a votar el 4 de julio próximo, evitarán que subsistan las rivalidades políticas, que seguirán siendo la amenaza de parálisis a la cooperación y el consenso, a las que se refirió Calderón el viernes. La lucha es por el poder. Y el 2012 está cada vez más cerca.

pcardenascruz@yahoo.com.mx

Febrero 5, 2010

Guerra al narco, sin consensos

PAULINO CÁRDENAS

No sólo es Ciudad Juárez. La expansión en gran parte del país de la violencia y muerte derivados de la guerra contra los capos de la droga que por órdenes del presidente Felipe Calderón las fuerzas federales armadas libran desde hace más de tres años contra las bandas del crimen organizado, odedece a que, ganarla, se creyó que sería cosa de un año cuando mucho.

No se sabe si aquella declaratoria de guerra fue por iniciativa propia del mandatario panista o por recomendación de alguno de sus hombres de más confianza. El caso es que nunca hubo consensos previos con los sectores e instituciones del país, antes de aventurarse a lanzar su osado reto. Quizá se pensó que los riesgos serían mínimos o simplemente no se calcularon.

El hecho es que en su prisa por asestarle los primeros golpes a los capos de la droga desde que tomó el mando del país en diciembre de 2006, el mandatario panista desechó realizar previamente un pacto con todas las fuerzas políticas para evitar escollos, antes de lanzar a las fuerzas federales encabezadas por el Ejército mexicano, contra los capos de la droga.

Se dice que Calderón quiso emular a Carlos Salinas con el caso de Joaquín Hernández Galicia alias La Quina, a quien encarceló luego de tomar las riendas del poder, para legitimarse ante la sociedad después de las dudas de su triunfo ante Cuauhtémcoc Cárdenas, surgidas en las elecciones de 1988.

Lo cierto es que antes de iniciar el combate frontal contra el narcotráfico, Calderón no ordenó que se indagara hasta dónde llegaban las redes de infiltración del narco en los diferentes niveles de mando policíacos y militares, ni se hizo una investigación previa sobre lavado de dinero o investigación sobre bienes patrimoniales adquiridos a través de prestanombres con recursos del narco. Algunas cosas se hicieron después y a medias.

Sin preveer los alcances del reto, en 2006 le lanzó sin previo aviso la guerra a los capos de la droga. Hoy, a poco más de tres años de distancia, México entero está pagando las consecuencias de esa ausencia de consensos del jefe del Ejecutivo con la clase política, el sector privado y los distintos sectores de la sociedad, a la cual, hasta ayer, anunció que la quiere involucrar, en el caso de Juárez.

Apenas el pasado 14 de enero, durante una reunión del gabinete federal de Seguridad Pública celebrada en Ciudad Juárez, Facundo Rosas, comisionado general de la Policía Federal dependiente de la SSP, dio a conocer un ‘cambio de estrategia’ en el combate al narco en aquella ciudad fronteriza, cambio que quedó sólo en el relevo del mando operativo en las acciones armadas.

Tras anunciar el arribo de dos mil elementos policíacos a Ciudad Juárez, dijo Rosas que desde ese día el mando de la ‘Operación Coordinada Chihuahua’ estaría a cargo de la Policía Federal dependiente de la Secretaría de Seguridad Pública cuyo titular es Genaro García Luna, y que el Ejército mexicano quedaba relegado a un segundo término, subordinados sus efectivos al nuevo mando.

Incluso ese ‘cambio de estrategia’ fue celebrado por Estados Unidos a través del embajador norteamericano acreditado en México, Carlos Pascual, quien de visita en Washington, a los diez días de anunciado el relevo en Juárez, desde la capital estadounidense elogió el cambio de mando de la Policía Federal por el Ejército en aquella ciudad fronteriza.

Las cosas en Ciudad Juárez, sin embargo, lejos de mejorar, empeoraron, al grado de desembocar el pasado fin de semana en la masacre contra 16 jóvenes que fueron víctimas inocentes del narcofuego, cuyas causas difícilmente serán esclarecidas. Diversos grupos juarenses, enardecidos, le gritan a Calderón: ‘Que se venga a despachar a Juárez; que no nada más nos mande discursos’.

Por lo pronto, ayer el presidente Felipe Calderón, de gira por Aguascalientes, declaró que –ahora sí–, la nueva estrategia gubernamental será consensuada con la sociedad. Dijo que su gobierno, no sólo tiene “un nuevo plan y una estrategia, sino que queremos dialogarla, proponerla e implementarla, de la mano de los juarenses”.

pcardenascruz@yahoo.com.mx

Febrero 4, 2010

Crispación nacional por matanzas

PAULINO CÁRDENAS

El Senado de la República ha pedido la comparecencia de los titulares de la Defensa, Marina, SSP y la PGR, para que expliquen el por qué la falta de coordinación y de trabajo de inteligencia en la lucha contra el narcotráfico, no sólo en Ciudad Juárez en donde se dio la masacre de estudiantes, sino de otras muchas ciudades en el país, en donde a diario siguen corriendo ríos de sangre inocente, producto de la guerra que le tiene declarada el presidente Felipe Calderón a los capos de la droga, mientras las autoridades al parecer andan en la luna.

Resulta obvio que algo muy grave está sucediendo en las entrañas del gabinete de seguridad, quienes no salen del gastado discurso de que los ríos de sangre son porque hay una disputa territorial entre los distintos grupos rivales del crimen organizado, absteniéndose de hacer autocrítica y reconocer que lo que ha fallado es la estrategia implantada en esa guerra por el comandante supremo de las Fuerzas Armadas. Es obvio que ha faltado trabajo de inteligencia.

Las voces de indignación son cada vez más en el país, millones de ellas que al unísono claman poner freno a la ola de violencia en la lucha contra el narcotráfico, en donde el gobierno federal y los gobiernos locales evidentemente están perdiendo la pelea, no obstante el optimismo discursivo oficial de que la estrategia contra el crimen organizado es la correcta, como lo reiteró el secretario de gobernación, Fernando Gómez Mont, en un afán de verle el lado positivo a algo que evidentemente no lo tiene.

Muy tardíamente, el funcionario dijo que no se va a dejar a Ciudad Juárez a su suerte, y se comprometió a trabajar en una lógica de Estado de manera articulada para dar respuestas ágiles, institucionales y serias que inhiban la violencia. Pero eso es estar reaccionando a destiempo, ya que el baño de sangre en Ciudad Juárez, como en otras muchas ciudadas del país –y eso lo sabe bien Gómez Mont–, no es nuevo.

Esos sangrientos acontecimientos, que la sociedad en su conjunto deplora por la alevosía e impunidad con que son cometidos, desmienten cualquier optimismo oficial y pone en evidencia ese afán gobiernista de querer, ante todo, defender a contrapelo una estrategia que por supuesto no ha funcionado en ninguna entidad federativa del país para combatir al crimen organizado. Y no basta que el gobierno diga que cada masacre es una tragedia y lamente sentidamente la muerte de gente inocente que ha caído abatida por el fuego del narco.

Lo que la sociedad está viendo son los múltiples hechos que suceden diariamente en todo el país, en donde la muerte se da cita en prácticamente todas las ciudades del territorio nacional, producto del fuego cruzado o las ejecuciones y fusilamientos de gente inocente que se dan impunemente día y noche en prácticamente todo el país por parte del los carteles de la droga, como los que han sucedido en los últimos días a Ciudad Juárez, Torreón y Tepic, pero que de hecho abarca más de la mitad del territorio nacional.

A mediados de enero en Juárez fue replegado el Ejército mexicano del mando operativo contra el narco, cuyos efectivos quedaron de hecho bajo las órdenes de la Secretaría de Seguridad Pública, lo mismo que los infantes de Marina destacados en esa peligrosa ciudad ¿Por qué? Nadie sabe. ¿Por qué en Ciudad Juárez le quitan el mando al Ejército y ni siquiera lo regresan a sus cuarteles? Nadie lo ha explicado públicamente.

También en Washington hay preocupación, en donde, aunque siguen los elogios para Calderón por el combate al narcotráfico, el Departamento de Estado norteamericano ha encendido sus luces de alerta, no sólo por los sangrientos hechos de Juárez, sino por la forma en que los capos de la droga han ido intensificando la violencia en más de la mitad del territorio mexicano. Habrán de redoblar la vigilancia en El Paso, Texas, sin la menor duda.

Mientra tanto la gente en todo el país está crispada por las matanzas que hay en todo el país y se pregunta: ¿Hasta dónde llegará esa guerra? ¿Qué más sigue?.

pcardenascruz@yahoo.com.mx

Febrero 3, 2010

Petróleo: Habrá inversión extranjera

PAULINO CÁRDENAS

La novedad para México en el Foro Económico Mundial de Davos, fue el anuncio hecho en aquella ciudad, de que el gobierno panista le abrirá las puertas a la inversión extranjera en materia petrolera y que ya se trabaja en ello, con miras a reactivar esa industria que ha registrado una drástica caída en los ingresos por exportaciones de crudo a causa de la declinación de Cantarell, el principal yacimiento de crudo mexicano.

Lo anterior fue dado a conocer en aquella ciudad suiza por el secretario de Economía, Gerardo Ruiz Mateos, después de una reunión privada que sostuvo el presidente Felipe Calderón con líderes de algunas de las principales empresas petroleras del mundo, en las que se planteó la posibilidad de que pudieran participar en México en materia de exploración, perforación y explotación petrolera, con inclusión de  tecnología de punta.

Dicha reforma “pone al sector petrolero mexicano en la ruta de la modernización, debido a que le permite a Pemex contratar servicios en la industria petrolera de manera más competitiva, con mejores costos y nueva tecnología, para incrementar la inversión y la eficiencia en la industria”, dijo Presidencia.

La noticia causó sorpresa en círculos políticos mexicanos, porque la reforma petrolera, que fue aprobada por el Senado en octubre de 2008 después de largas discusiones en un foro organizado por el Senado de la República, establece la garantía de que no habría privatización de Pemex, aunque ya se había dicho que para reactivar esa industria se buscaría financiamiento en mercados internacionales.

En Davos, Ruiz Mateos explicó que dichos contratos “se están terminando”, y añadió que de hecho hubo una participación activa de los representantes de las firmas petroleras interesadas “para lograr esos contratos marco”. Y adelantó: “Seguramente en las próximas semanas o meses, a través de la Secretaría de Energía, se estarán anunciando ya los primeros contratos con esas empresas y Pemex”.

Desde hace tiempo se han cuestionado los contratos de servicios múltiples con los que se ha venido desempeñado Pemex, por lo que extrañó ese anuncio de que ya se trabaja en un nuevo modelo para permitir la inversión extranjera en materia petrolera. Es cierto que México, como se ha dicho y reiterado, ya no tiene petróleo suficiente, lo que ha repercutido en la provisión de recursos al erario a través de la llamada renta petrolera.

Por ello resulta obvio que el gobierno panista que encabeza Felipe Calderón quiera abrirle las puertas a la inversión extranjera para localizar yacimientos, certificar reservas y extraer crudo, que se sabe existe en aguas profundas de nuestro mar territorial y aún bajo tierra firme, lo que fue el punto nodal de las discusiones del 2008. Es de suponerse que la fórmula de los nuevos ‘contratos marco’ observará estrictamente el compromiso de que la rectoría del petróleo mexicano seguirá siendo del Estado.

Después de aprobada la reforma petrolera quedó establecido que los esquemas futuros de contratación no permitirían por ningún motivo, a empresas privadas nacionales ni extranjeras, compartir producción, sino que serían esquemas de servicios ampliados, donde las firmas contratadas recibirían una retribución en efectivo por sus trabajos, en base a resultados, pero nunca en especie. Ese será ahora el ‘quid’ del asunto: la forma en que quedarían formulados esos ‘contratos marco’, si es que se concreta el anuncio hecho en Davos.

Seguramente el tema será motivo de nuevas discrepancias entre los partidos de oposición y el PAN-gobierno, y ocasión propicia para que el cuestionador número uno de las políticas de la actual adminsitración, Andrés Manuel López Obrador, con su olvidado Movimiento de Defensa del Petróleo, pudiera volver a remover las aguas y salir a la palestra a arremeter de nueva cuenta contra Felipe Calderón, quien ha reiterado que el petróleo es y será siempre de los mexicanos “porque así lo manda nuestra Constitución”.

pcardenascruz@yahoo.com.mx

Febrero 2, 2010

Ciudad Juárez, prueba del fracaso

PAULINO CÁRDENAS

No obstante que el presidente Felipe Calderón está en la creencia de que la estrategia contra el crimen organizado va en la dirección correcta, según un artículo que escribió de gira por Japón a donde llegó de paso como parte de su asistencia a Davos, Suiza, la realidad es otra, muy distinta.

El caso de la matanza de jóvenes en Ciudad Juárez, que se suma a otros muchos asesinatos por parte de los cárteles de la droga que a diario se dan en el país, desmiente cualquier afirmación optimista respecto a que va por buen camino esa estrategia de guerra que le declaró el mandatario panista a los cárteles de la droga desde su llegada al poder.

Apenas el pasado 14 de enero se daba a conocer que la Secretaría de Seguridad Pública relevaba del mando operativo al Ejército mexicano en esa ciudad fronteriza, con 2,000 efectivos de élite de la SSP, como parte del nuevo programa denominado Operación Coordinada Chihuahua.

Se supone que ese cambio formaba parte de la nueva estrategia. Pero resultó otro ensayo fallido. Y por lo que se ve, el famoso y costoso recién inaugurado Centro de Inteligencia de la Policía Federal de la Secretaría de Seguridad Pública, no funciona.

Ese Centro de Inteligencia es una instalación de seguridad subterránea que cuenta con cuatro grandes módulos: seguridad, operaciones, alertas nacionales e instalaciones estratégicas.

Es la base de operación de la información en seguridad a nivel nacional. Conecta equipos de cómputo con más de 600 puntos en Estados, Municipios y 169 estaciones de la policía Federal, además de estar enlazado con dependencias federales los 365 días del año. ¿Y?.

La masacre que se registró el pasado domingo en aquella ciudad fronteriza, en donde un grupo de sicarios acabó con la vida de al menos quince estudiantes en una fiesta de cumpleaños, echa por la borda el optimismo presidencial y pone de manifiesto que Chihuahua es un estado fallido y que Ciudad Juárez sigue convertido en bastión del narcotráfico.

Felipe Calderón también escribió que el Estado de derecho ha sido fortalecido en México, justo después de que organismos de derechos humanos y organizaciones no gubernamentales han elevado diversas quejas a instancias nacionales e internacionales, por abusos cometidos contra los derechos fundamentales contra mexicanos, muchos de ellos derivados precisamente de la guerra contra el narcotráfico.

En el caso de la matanza de adolescentes en Ciudad Juárez, algunos testigos señalaron que entre los asistentes a la fiesta de cumpleaños se encontraba un hombre que al parecer consumía cocaína y el cual solía frecuentar a los adolescentes.

Vecinos de las víctimas exigieron una inmediata actuación de las autoridades que forman parte de la Operación Coordinada Chihuahua, conformada por los tres niveles de gobierno, para la pronta captura de los homicidas. En Ciudad Juárez el clamor es uno solo: “¡Hagan algo por Dios, hagan algo!”.

El dramático cuadro de alta criminalidad que prevalece en Ciudad Juárez y que parece no tener coto, tiende a extendrese a otras entidades del país, como ya sucede en Tijuana, Torreón, Durango, Morelia, Chihuahua capital, y otras muchas ciudades del país cuyos pobladores quedan constantemente en medio del fuego cruzado o son víctimas directas de los comandos armados del narcotráfico.

Según ha trascendido, la suma total de víctimas rebasa ya los más de 16 mil muertos desde que dio comienzo esa guerra en diciembre de 2006. Por todo ello, en México hay mucha preocupación.

Y al parecer en esa fallida estrategia de guerra, México no va solo. Algo de culpa anda del lado de autoridades norteamericanas encargadas de combatir el crimen organizado, quienes son consejeras y asesoran al Estado mexicano en esa lucha, con la venia de Los Pinos y de la Casa Blanca.

¿De quién fue la idea de quitar del mando operativo al Ejército mexicano en Ciudad Juárez? ¿Por qué nada más en Juárez?

pcardenascruz@yahoo.com.mx

Febrero 1, 2010

Mejorar economía y crear empleos

PAULINO CÁRDENAS

Desde días pasados quedó claro que la insistencia del jefe del Ejecutivo de que sea la reforma política la prioridad de las discusiones en el Congreso, sin haber cabildeado antes la idea con la oposición, y pretendiendo imponerle agenda al Legislativo, ha motivado que las representaciones del PRI y del PRD en San Lázaro y en el Senado de la República le hayan anticipado que su iniciativa no necesariamente será prioridad en los trabajos en ambas Cámaras del Congreso de la Unión que arrancan hoy.

La situación económica, que es lo que más agobia a todos los sectores de la población del país, parece no ser de primera importancia para el jefe del Ejecutivo, quien compró la idea, sugerida por quién sabe quién, de enviar desde diciembre pasado su iniciativa de reforma política, que más parece encaminada a ser un distractor y propiciador de divisiones y desgaste entre la clase política y la élite gobernante que otra cosa, en otro año electoral como este 2010.

El presidente Felipe Calderón, como legislador que fue y aún como líder del PAN, sabe bien que en tiempos electorales, lanzar una iniciativa al Congreso como en la que está empeñado, es tratar de entretener al Legislativo en discusiones bizantinas en las que no habrá consensos ni construcción de acuerdos, empezando porque no se propició de manera previa un cabiledo, y porque además no es una reforma integral con visión de Estado, por lo que, entre otras razones, le fue rechazada.

El jefe del Ejecutivo ha pereferido dejar de lado asuntos de mayor importancia para la Nación, como buscar consensos en el Legislativo para restaurar en el corto plazo la deteriorada economía nacional que afecta a todos los sectores de la población, el cómo propiciar la creación de empleos, y la manera pronta de disminuir la pesada carga impositiva fiscal que, de dejarse como está, traerá como consecuencia que muchas empresas echen a la calle a miles de trabajadores y se agudice aún más el grave problema de desempleo que vive el país.

El afán de encender los ánimos de la oposición con una reforma política no consensuada previamente, junto con la pretensión del PAN-gobierno de aliarse con el PRD para tratar de ganarle al PRI en varias entidades en donde habrá elecciones para relevar gobernadores, es querer abrir premeditadamente otra fase de conflicto con el partido tricolor, que el año pasado conquistó de hecho todas las posiciones en los comicios de julio, y que este 2010 pretende ir con todo para acabar de borrar del mapa al blanquizaul.

Buscar el triunfo en las urnas no se trata de si un partido con otro van en alianza, sino de que quienes administran las políticas públicas en el ámbito federal, estatal o municipal, hayan cumplido o no sus promesas de campaña. Y es ahí en donde el PAN-gobierno lleva las de perder, porque muchas de sus promesas de campaña han quedado incumplidas, empezando por las federales que hizo Calderón, de crear empleos y de disminuir los impuestos.

Es cierto que hay necesidad de entrarle a la discusión en el Legislativo de reformas y adecuaciones de fondo en el ámbito no sólo político sino fiscal, laboral, social y educativo entre otros rubros de relevancia. Pero los mexicanos saben que de nada sirven las reformas si al final no se cumplen cabalmente, como fue la reciente reforma petrolera. Más que reformas, bastaría con hacer respetar los preceptos y leyes rectoras contempladas en la Constitución Política, para que México pudiera avanzar.

Para los ciudadanos que integran la sociedad mexicana, que son los que irán a las urnas a votar en julio próximo, lo que verdaderamente importa no es lo que digan o discutan los políticos, sino los resultados de una gestión de gobierno –federal, estatal y municipal– sin importar los colores partidistas. Tampoco se trata de enojos ni de insultos entre la élite gobernante y la clase política, porque el que se enoja, pierde. Y en medio de esas discrepancias, al final de cuentas quienes más acaban perdiendo, son los mexicanos.

pcardenascruz@yahoo.com.mx

Enero 29, 2010

Arrancará el PAN con desventaja

PAULINO CÁRDENAS

Al iniciarse formalmente los trabajos del segundo periodo ordinario de sesiones de la LXI Legislatura el próximo lunes, el PAN entrará prácticamente solo al debate de la reforma política, que acabará siendo relegada,  la cual, como ya advirtieron PRI y PRD, no pasará tal como fue presentada por el jefe del Ejecutivo al Legislativo.

Sí será aprobada, según dijo el presidente del Senado, Carlos Navarrete, pero ‘corregida y aumentada’, aunque anunció que ya está ‘en comisiones’, es decir, donde puede dormir el sueño de los justos.

La cúpula del blanquiazul rechaza que dicha propuesta presidencial sea autoritaria, como acusó la oposición intergada por priístas y perredistas, quienes consideran que la famosa reforma política contempla enmiendas que más bien buscan fortalecer el rol del Ejecutivo  en la vida nacional.

El Seminario de Análisis de la Reforma Política promovido a principios de semana por el Senado, sirvió como termómetro para saber cuáles son las posiciones partidistas: cómo estarán las discusiones a partir de los que están a favor y en contra de la reforma.

Los panistas aseguran que la iniciativa presidencial trata de darle mayor poder al ciudadano, lo que significa equilibrar la balanza y establecer pesos y contrapesos. Quienes defienden la propuesta calderonista aseguran que ésta busca una democracia ‘efectiva’, una renovada relación tripartita entre los Poderes de la Unión, y representa una nueva fórmula de coordinación entre poder y sociedad.

Molesto por haber sido rechazada su propuesta de inicio por parte de la oposición, en una reunión de su partido celebrada en Puebla, el presidente Felipe Calderón cuestionó duramente las críticas y el rechazo de la oposición a su iniciativa de reforma.

Arremetió, sin mencionarlos, contra el PRI, el PRD y sus dirigentes, al señalar que  había que dejar atrás “los membretes partidistas”, acabar con la que llamó “congeladora legislativa”,  y con “la permanente estafa” en las decisiones en ambas Cámaras del Congreso.

Dijo que en su iniciativa de reforma política debe participar la población para enarbolar la transformación del país, olvidando que precisamente, son los legisladores los supuestos representantes de esa población a la que se refiere el mandatario panista y que representan legalmente la voluntad general para cumplir y hacer cumplir los mandatos supremos que se aprueben en el Congreso.

En la práctica, malos, pésimos o regulares, son los legisladores los que representan a la población, nos guste o no. Lo cierto es que las críticas de Calderón merecieron que diputados y senadores le exigieran tener respeto por el Legislativo.

Por lo pronto, con la descalificación presidencial a la oposición quedó de manifiesto que Calderón no tiene la capacidad de operar ni construir acuerdos. Eso deja virtualmente en la total indefensión al PAN para defender la reforma política ahora que inicien los trabajos legislativos ordinarios tanto en San Lázaro como en la sede del Senado de la República en la  casona de Xicoténcatl 9.

Incluso algunos estiman que el tema de la reforma política pudiera quedar relegada, ya que habría otros asuntos más importantes que deberían abordarse, como todo lo referente, de nueva cuenta, al aspecto económico y a la carga tributaria aprobada en septiembre pasado en el Congreso por los buenos, los malos y los feos.

Como sea, para el PAN hay un pecado adicional contra el PRI, que –aunque esté permitido por la Ley Electoral–, el tricolor ve como una torcida maniobra: la de pretender una alianza con el PRD en las elecciones de este año en vaios estados, como ensayo preliminar para evitar su llegada a Los Pinos en el 2012.

Teme el PAN-gobierno que la barrida que le dio el tricolor en las elecciones del 2009 se repita. De ahí su obsesión por las alianzas, dicen, aunque los votantes no son tontos. Todos saben que el agua y el aceite se juntan, pero sólo en política. En julio próximo se estará viendo.

pcardenascruz@yahoo.com.mx

Enero 28, 2010

AMLO. ni con PAN ni con PRI

PAULINO CÁRDENAS

Andrés Manuel López Obrador corroboró lo que hace un par de días apuntamos en este espacio, de que  el tabasqueño no aprobaría las alianzas del PRD, con el PAN ni con el PRI para los comicios que habrá este año. Pareciera una verdad de Perogrullo, pero había la duda de si se pronunciaría o no.

La razón es porque el PRI y el PAN “son los culpables de la situación que vive actualmente el país”, dijo a través de Mario de Constanzo, secretario de Hacienda del ‘gobierno legítimo’, quien añadió  que sería “un muy mal mensaje para la gente; somos diputados del movimiento y respondemos a la gente del movimiento y no vamos a ir contra su voluntad”.

Con ese anuncio, el revés fue para Manuel Camacho Solís quien encabeza el nuevo frente denominado Diálogo para la Reconstrucción de México, y para el polluelo de éste, el jefe de Gobierno capitalino Marcelo Ebrard, quienes apoyan las alianzas más que nada por un instinto de conservación de los partidos que integran dicha coalición –PRD, PT y Convergencia–, aunque la izquierda se derechice.

El martes sugeríamos en este espacio que se antojaba difícil que el tabasqueño pudiera dar su anuencia para que cualquier candidato de alguno de los partidos del frente Diálogo para la Reconstrucción de México (DIA), pudiera ir en alianza con el PAN o incluso con el PRI en las elecciones de julio próximo.

Por otro lado trascendió que el secretario de Gobernación, Fernando Gómez Mont, no está de acuerdo en que el PAN haga alianzas con el PRD e incluso, se dice, estaría dispuesto a renunciar a su cargo si la cúpula panista que encabeza César Nava, insiste en lo que el senador priísta Manlio Fabio Beltrones calificó como un bodrio ‘contra natura’.

Quien fuera candidato del entonces Frente Amplio Progresista en las elecciones presidenciales del 2006, corroboró lo que aquí planteábamos de que se veía muy difícil la probabilidad de que el PRD fuera ir de la mano del PAN en algunos estados donde habrá elecciones este año para relevo de gobierno.

En su nombre, Mario Di Constanzo, secretario de Hacienda del ‘gobierno legítimo’ dijo que la decisión de López Obrador es en congruencia con lo planteado durante los últimos tres años; “quieren un borrón y cuenta nueva, te pegan en 2006 y luego piden perdón”. Recalcó que “como gobierno legítimo no vamos a apoyar ninguna alianza, de ningún partido integrante del Diálogo para la Reconstrucción de México”.

En el propio partido tricolor se había criticado rudamente la posibilidad de una alianza PAN-PRD, por el antagonismo histórico que ha marcado la diferencia entre ambos partidos, lo que mereció una serie de andanadas y cuestionamientos por parte quienes llevan la batuta en el tricolor.

No obstante, el PRD insiste en ir junto con el PT y Convergencia, en coalición con el PAN e incluso con el PRI en varios de los 12 procesos donde habrá elección de nuevos gobernadores; cuando menos quiere ir de la mano con Acción Nacional en Oaxaca, Hidalgo, Durango y también en Puebla.

La advertencia de López Obrador incluyó al Partido del Trabajo que ha andado coquetando con el PRI para hacer alianzas en al menos dos entidades federativas. “Si el PT se alía con el PRI en Zacatecas sería más que nefasto” mandó decir el tabasqueño. Esto porque el PT es el partido con el que se identifica actualmente y porque esa entidad fue gobernada por Ricardo Monreal, una de las gentes más allegadas al tabasqueño.

Incluso descartó la posibilidad de que Gabino Cué pudiera ir en una alianza opositora con el PAN en Oaxaca, para tratar de arrebatarle al PRI la jetatura que tiene en aquella entidad. Dijo Di Constanzo que “hay personas que sacan su avaricia por el poder” y niegan la filosofía de AMLO “para ir a buscar el poder por el poder”.

pcardenascruz@yahoo.com.mx

Enero 27, 2010

En el DF da náuseas la corrupción

PAULINO CÁRDENAS

¿Quién no sabe que giros como el bar ‘Bar’ que operan con membresías de exclusividad, con contadas excepciones trabajan en complicidad con los jefes delegacionales, a causa de la corrupción y la impunidad que impera las cuales, por supuesto, no ignora su existencia el jefe de Gobierno del Distrito Federal, Marcelo Ebrard?

¿Quiénes les permiten a los dueños de esos antros salvar cualquier complicación que se presente en su operación, aún cuando en muchos de ellos hay prostitución, venta de drogas y hasta de protección, y son cuevas donde asisten gentes armadas del gang para arreglar cuitas o proponer planes criminales? ¿Qué pasó en el caso del joven astro paraguayo del futbol Salvador Cabañas?

Se cree que le pasó lo que le pudo haber pasado a cualquier ciudadano común y corriente en ese tipo de antros en el Distrito Federal, en sus zonas aledañas y prácticamente en todo el país, como han sido los casos donde comensales tranquilos sufren agresiones de mesas contiguas o han muerto sin deberla ni temerla en lugares públicos, alcanzados por disparos de armas de sicarios que trabajan para los cárteles de la droga.

Las autoridades judiciales de la capital del país ya andan en busca del paradero de los que atentaron contra la vida de Salvador Cabañas que sigue debatiéndose entre la vida y la muerte, uno identificado como José Jorge Balderas Garza alias el ‘JJ’ o ‘El Modelo’ o ‘El sinaloense’, y un tal Francisco X alias ‘El Contador’, quienes podrían estar vinculados –según trascendió– a uno de los carteles de la droga más peligrosos del país. Se cree que el primero pudo haberle disparado al futbolista. El móvil podría revelar sorpresas.

El tema de la seguridad pública sólo ha servido para el eventual lucimiento político en donde los hombres del gobierno federal, mandatarios estatales o el jefe de gobierno del Distrito Federal, se manejan con mentiras y engaños en cuanto a promesas que nunca cumplen y cifras que no corresponden a la realidad. Así ha sido invariablemente en las reuniones del gabinete de seguridad, que sólo han servido para que los funcionarios públicos salgan en la foto o el video.

Los mexicanos no se explican por qué, a pesar de los enormes recursos que se asignan anualmente para la prevención del delito, la seguridad y la inteligencia supuestamente para seguirle los pasos al crimen organizado, los índices de inseguridad y de violencia siguen creciendo.

Hablar de la seguridad pública capitalina es hablar de uno de los asuntos públicos de la mayor importancia, que para la sociedad que vive y sufre en el Distrito Federal es una asignatura pendiente por parte del gobierno perredista.

No es necesario explorar cuáles son los factores de la espiral de violencia y crimen que azota el Distrito Federal. El problema se llama corrupción, avalada por la impunidad. Se anunció que se harán ‘revisiones profundas’ en los antros, pero serán, como siempre, tema mediático de unos días.

Al procurador general del Distrito Federal, Miguel Angel Mancera, le ha tocado lidiar con las consecuencias de soslayar corrupción e impunidad. Él tiene el gran reto de enderezar los entuertos producto de la evidente inseguridad pública que prevalece en la capital del país.

Aunque se le ve preocupado, hay que reconocerle, junto con su staff, que ha cumplido satisfactoriamente con su trabajo. A su jefe le interesan otros asuntos ya que tiene la mira puesta en 2012.  La PGR también interviene en la indagatoria coadyuvando con la Procuraduría de Justicia del DF.

De otro lado, como es natural, los aficionados al futbol en pleno, no sólo del América sino de los demás equipos de México y por supuesto de todo Paraguay e incluso de otros países, están profundamente consternados por el atentado. Se hacen ruegos para que el astro del balompié salve su vida. Y podría darse el milagro.

pcardenascruz@yahoo.com.mx